Wednesday, April 23, 2014

LIMONOV

AM | @agumack

"C'est un être magnifique, capable d'actes monstrueux" — Emmanuel Carrère

En 1994 viajé a Rusia junto a un grupo de analistas-inversores invitados por un banco de inversión holandés. Llegamos a Moscú el día de una brutal caída del rublo en el mercado cambiario. Enterada de nuestra llegada, una periodista del Moscow Times quiso entrevistarme en el hotel. Le dije que no tenía nada especial para decir sobre Rusia. "No importa", me contestó, "nos interesa la opinión de alguien que viene de ... un país inestable". La lectura de Limonov (Paris: P.O.L., 2011, Premio Renaudot), la novela de Emmanuel Carrère, me llevó a recordar esta extraña anécdota. Quedé tan impresionado por este libro lo leí en dos días, mientras pasábamos las vacaciones de Pascuas en París, que me animé a escribir estas líneas (*).

* * *

Nuestros amigos Marc y Debora tienen varios libros de Emmanuel Carrère. En la última feria del libro, terminada hace un mes, el autor firmó su ejemplar de Limonov. Reproduzco la dedicatoria porque nos ayuda a entender el propósito del libro:

Pour Marc,
Ce livre d'un mauvais sujet —
doublé d'un livre d'histoire
avec toute ma sympathie

Limonov está escrito bajo el formato de biopic — parte biografía, parte novela, parte reportaje, parte ensayo histórico, sin que el lector sepa exactamente dónde ubicarse. Eduard Veniaminovich Savenko ("Limonov"), nacido en Ucrania en 1943, es un conocido activista anti-Putin. Pero anti-Putin no significa pro-Occidente, ni mucho menos. Admiradores de Stalin y partidarios del nacionalismo serbio, Limonov y sus seguidores son antes que nada anti-sistema. No hay que esperar mucha coherencia por parte de estos "nacional-bolcheviques", seguidores punk de Stalin y Andy Wahrol.

Justicia y ... violencia
Aunque no sea el propósito principal de su autor, Limonov ilustra bien el vínculo entre la violenta historia de Rusia y su sub-desarrollo institucional. Condenado a cinco años de cárcel por agresión armada contra un policía, Limonov ve su pena reducida a 15 días cuando las autoridades se enteran que es hijo de un funcionario del NKVD (el antecesor de la KGB). La arbitrariedad está siempre presente. Sobresale la más completa ausencia de lo que en Occidente entendemos por instituciones judiciales (en materia de derecho penal): jueces que aplican la ley de manera imparcial en base a información de testigos, formalidades legales, proceso debido, etc.

Mucho más tarde, cuando Limonov va a parar a la cárcel de Lefortovo, pasa quince meses encerrado antes de conocer los cargos de acusación. Los cargos contra un preso político son inventos de jueces que siguen órdenes directas del poder ejecutivo. Los fallos se venden: si on est juge, on vend des verdicts (p. 339). En Moldova oriental, un caudillo ejerce de juez en el garaje de su casa. Krylenko, comisario de justicia bajo Stalin, decía: "No hay que ejecutar solamente a los culpables; la ejecución de inocentes impresiona más todavía" (p. 340). Y el propio Stalin no se quedaba atrás: "Si entre la masa de los que arrestamos y ejecutamos hay cinco por ciento de culpables, hemos hecho un buen trabajo".

Y así cayeron .... veinte millones de habitantes de la ex-URSS; el Gulag n'est pas une maladie du système soviétique, mais son essence et même sa finalité (p. 189). Si tenías dudas del vínculo entre inseguridad, violencia, y ausencia de independencia judicial, te recomiendo este libro. Naturalmente, se necesita un relato para sostener semejante despropósito. Éste es Piatakov, compañero de Lenin (el inventor del campo de concentración): "Un verdadero bolchevique, si el Partido lo exige, está dispuesto a creer que lo negro es blanco, y que lo blanco es negro" (p. 242).

Una lectura incómoda pero útil
Las 487 páginas de Limonov dejan en el lector un tremendo cóctel de sensaciones: sorpresa, disgusto, curiosidad. No entiendo bien el propósito de Emmanuel Carrère al escribir tantas escenas de sexo. Las hay de todo tipo: con mujeres, con hombres, en grupo, en lugares variados, et j'en passe. Tal vez lo hace para subrayar lo exótico del personaje. (Marc, que sabe mucho sobre el autor, me dice que es algo habitual en él; de hecho, la primera escena de Un roman russe es un trio entre el protagonista, su mujer y una turista japonesa en un tren).

Pero todo esto es secundario. La gran utilidad de Limonov es la puerta que abre a la interpretación del peso de la historia. La invasión alemana fue una calamidad de una dimensión que no podemos siquiera imaginar: les costó veinte millones de muertos. ¡Veinte millones! (Hasta el Holocausto les parece poca cosa). Los rusos no se sienten comprendidos por Occidente; es como si no se valorara la hazaña de haberse sobrepuesto victoriosamente al infierno mismo. Hay por lo tanto una doble humillación: la del atraso económico, particularmente visible en el colapso de 1991-1999 (Rusia vs. Occidente), y la de franjas enteras de la población excluidas de toda representación política (Kremlin vs. ciudadanos).

Tras la lectura de Limonov, me resulta más fácil comprender el orgullo de tantos rusos con la recuperación de Crimea. Limonov sonríe al imaginar el miedo de Occidente: La sainte trouille que la Russie inspire à ces couilles molles d'Occidentaux ("El reverendo cagazo que Rusia inspira en los occidentales sin pelotas"). Pero también es más fácil comprender la debilidad del país en materia institucional y económica. A juzgar por el propio Limonov, la ambición de los opositores a Vladimir Putin no es llevar el país hacia la senda de desarrollo institucional, sino vengarse de los actuales opresores y pagarles con la misma moneda: arbitrariedad, cárcel y exilio.

Mientras escribía estas líneas, leía sobre un nuevo fracaso de la Federación Rusa en la licitación de bonos soberanos en rublos. Los lectores de Contrapesos ya lo saben: en ausencia de contrapesos a la autoridad, no hay ni puede haber crédito ni prosperidad.

(*) Ver la entrevista de El País a Emmanuel Carrère, 31 de enero de 2013.
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2 comments:

  1. Gracias por estos comentarios sobre el Limonov de Carrère que dan mucho que pensar.
    Despues de leer el libro de Carrère, hé descubierto el gran escritor que és Edouard Limonov. En espanol solo hay 2 libros traducidos, pero en francés, unos 15, todos exceptionales.
    Y como veo que comprende perfectamente el francès, le propongo echar un vistazo a mi site sobre el verdadero Edouard Limonov. Hay mucha informacion inedita que no se encuentra en el libro de Emmanuel Carrère :
    http://www.tout-sur-limonov.fr/

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  2. Hola Dominique. Gracias a vos por los interesantes comentarios! Efectivamente viví en Francia (en Ferney-Voltaire, Ain) desde los 6 a los 16 años, y soy entonces medio francés, culturalmente hablando. Voy a difundir tu sitio en mi cuenta de Twitter.

    Saludos,

    Agustin

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