Thursday, June 9, 2016

MUJERES, BANCOS CENTRALES Y ... BEHAVIORAL FINANCE

AM | @agumack

"Global developments pose ongoing risks" — Janet Yellen

Hay muchos estudios sobre Behavioral Finance [1]. Uno de estos estudios, llevado adelante por el Dr. John M. Coates —aunque dudo que su autor lo considere Behavioral Finance— establece una relación entre hormonas y ... comportamiento. Coates intenta explicar la actitud de los operadores (traders) durante episodios de euforia y depresión en los mercados [2]. En la euforia —cuando lo racional sería vender activos de riesgo, o dejar de comprar— predomina la testosterona. Así aumenta la especulación. En la depresión —cuando lo racional sería comprar activos de riesgo— otra hormona (cortisol) los mantiene ... deprimidos [2]. Los estudios del Dr. Coates están ejerciendo una silenciosa pero aplastante influencia. Las mujeres han pasado a ocupar roles mucho más importantes en el mundo de las finanzas.

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En 2013, Andrea Orcel, CEO del cuasi-colapsado banco suizo UBS, declaraba ante un comité del Parlamento británico:

"I think [the gender ratio] is a shortcoming of UBS," Orcel said in reply to a question from a British lawmaker who prodded him on whether the bank's high percentage of male employees had made creating an ethics-focused corporate culture so elusive. Orcel may be the first high-level banker to acknowledge that gender imbalances may help fuel the reckless risk-taking and legal envelope-pushing that appear to be endemic within global megabanks. “There were certainly elements of our culture that were negative and that need to be rooted out and elements of our culture that we didn’t understand,” Orcel told the commission, according to Bloomberg. “We all got probably too arrogant, too self-convinced that things were correct the way they were.”

Desde entonces, Islanda estatizó sus bancos, que reabrieron sus puertas con mujeres en posiciones-top. La lista de mujeres en posiciones importantes en los bancos centrales sigue creciendo: Janet Yellen (EEUU), Elvira Niabullina (Rusia), Sabine Lautenschläger (ECB), Nemar Shafik (Inglaterra), Carolyn Wilkins (Canadá), Katrín Ólafsdóttir (Islanda), Bridget Coates (Nueva Zelanda), Kerstin af Jochnick (Suecia), etc. Todas han sido nombradas después de la crisis de 2008. Todo esto podría ser meramente anecdótico. Pero tal vez no lo sea. Me explico. Los recientes vaivenes del banco central más importante del mundo reflejan una creciente preocupación por lo que ocurre no solamente dentro de los Estados Unidos, sino a nivel mundial.

La pregunta es: ¿Hay un toque más soft en la política monetaria feminizada? Si lo hay, bienvenido sea. En marzo de este año, Janet Yellen —chairwoman desde 2012— causó cierto revuelo con una simple frase pronunciada en el Economic Club of New York: "Global developments pose ongoing risks" [ver]. La carta orgánica de la Fed impone reglas de política monetaria de acuerdo a criterios estrictamente domésticos. De ahí la importancia del comentario de la Sra. Yellen. Algo parecido sucedió el mes pasado con la gobernadora Lael Brainard (nombrada en 2014). Brainard discutió con el ex-gobernador Laurence Meyer, defendiendo la importancia de un enfoque global: "What China does matters to the U.S. ... the global economic environment remains quite challenging, and global risks could re-emerge for a variety of reasons” [ver].

Esta visión tiene sentido, en particular para el banco central que maneja la principal moneda internacional de reserva. Una crisis fuera de EEUU puede llevar a una contracción crediticia dentro del país si se 'achata' la curva de rendimiento, como sucedió en 1998 y en 2006. Contraer la política monetaria en un escenario así es precisamente lo que Paul Krugman llama 'sado-monetarismo'. (Un enfoque poco ortodoxo, el Market Price Approach, también permite verlo). Una última pregunta: ¿Está el BCRA en pleno ataque de sado-monetarismo? La pregunta es relevante, porque no hay (que yo sepa) una sola mujer en el directorio [3]. La testosterona y las super-tasas de corto plazo —en un escenario de recesión— agravan el eterno problema de la economía argentina: alto costo del capital (por el colapso institucional heredado, pero mantenido por el Sr. Macri) con alto costo de la mano de obra (por el super-peso promovido por el BCRA).

[1] Ver las referencias en Allistair Byrne & Stephen Utkus. Behavioural finance. Understanding of the mind can help or hinder investment success. London: Vanguard, 2014.

[2] John Coates. The Hour Between Dog and Wolf: Risk Taking, Gut Feelings and the Biology of Boom and Bust. Penguin, 2012 [info] [VIDEO].

[3] Hasta hace poco la Argentina tuvo una mujer a cargo del BCRA. Pero más que el BCRA era entonces el ... BCRK. 

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